LA VIDA ES UNA CAJA DE SORPRESAS

Aunque todos sabemos que la vida te puede sorprender en cualquier momento, lo cierto es que habitualmente creemos saber con cierta seguridad lo que nos repara cada día. Todos anticipamos lo que significa para nosotros que llegue el lunes, lo hacemos con total certeza de que el lunes no nos puede deparar nada bueno, lo mismo ocurre cuando tenemos que acudir a una cita médica, o cuándo tenemos que afrontar una situación neutra y aparentemente aburrida como ir al mercado, hacer la comida, o acudir al trabajo. No buscamos oportunidades para dar la vuelta a esa situación y que nos sorprenda de forma positiva. Esta certeza o anticipación de lo que va a ocurrir se llama identificación, y es el proceso por el que las personas tendemos a no cultivar la actitud de que nosotros y solo nosotros con nuestro comportamiento y con nuestra atención somos los que decidiremos si el lunes es un día negativo o un día para estar despierto ante la conversación con mi compañero, la bienvenida de una noticia, el disfrute de un desayuno o del paseo hasta la oficina. Estar despiertos ante cada una de las cosas que hacemos, y desidentificarnos del significado que habitualmente le damos a esas situaciones nos da la oportunidad de encontrarle otro significado mas positivo y constructivo a las actividades rutinarias o difíciles del día a día. Para plasmaros el modo de convertirnos en esas personas que buscan la oportunidad de disfrutar cada día aquí os dejo un fabuloso cuento, que me permitió convertirme en un auténtica buscadora de “fresas”.